jueves, 29 de junio de 2006

Tabarras de un cuaderno (5)

[h. 1995]

Las únicas satisfacciones que has sentido han sido placeres interiores, los momentos de contemplación de algo intensamente propio. Quizá su intensidad te hacía sentirlos como dolorosos, pero en realidad fueron las únicas formas de placer verdadero. De rapto. Si se le arrancan a esa palabra las estúpidas connotaciones sensual-religiosas. La unión con lo que estaba siendo en ese momento. La única forma de realismo verdaderamente aceptable. Lo demás no es otra cosa que un estado fantasmal, pero el momento de percepción y la participación en algo que está siendo y el hecho de que sea, su vuelco, su constancia, el hecho de trasladarte a la cosa misma en su modo diferente de ser y la participación en ese modo de ser extraño. La verdadera extrañeza. La perfección en lo distinto cuando se apodera de lo propio y sin negarlo lo proyecta hacia otra forma de ser. ["La ocasion no es de quien la busca sino de quien la encuentra" escucho esta tarde].

Lo único que no he logrado quizá es convertir esas formas de unión, de percepción, en verdadero conocimiento. Darles la consistencia de partes de un todo: siempre han tenido un carácter momentáneo, accesorio. No han dejado de ser epifanías, momento. Para convertirlas en conocimiento debería haber dispuesto de un cuadro general, un marco donde incluirlas, aprovechar cada uno de sus elementos propios e integrarlos en una "manera" en la que cobraran sentido, y al hacerlo, la fueran modificando, ampliando, potenciando. Es precisamente este potenciar la "manera" el único sentido digno de la percepción. Porque, si no, ¿qué hace en lo momentáneo? Sólo es "estética", peculiar, no forma continuidad, verdadero conocimiento. Tanto el que se llama "poético" como el otro. Sólo hay uno con difererentes vías.

La cuestión estaría en hallar los factores comunes, las regularidades del "modo". Su intensidad primero. ¿Por qué siempre he percibido que tal experiencia pertenecía a una serie de otras producidas? Su instantaneidad, su fulguración, su carácter no pedido, fortuito, "externo". ¿Qué tendrá qué ver esta externalidad con la de los americanos (poesía del "dictation" de Spicer de la "figure from Outward" de Olson)? No sé. Lo no pedido. Lo que procede de otra parte. Lo que no tiene motivo previsible.
(...)
Renunciemos a todo. Con cierto espíritu de resistencia. Esa idea de George Oppen sobre la verdad de lo dicho como experiencia sin presupuestos. Sólo hablar de lo exacto dentro del propio marco. De la propia experiencia. Esto sí. Estoy sabiendo en este instante. Sólo esto pasa. Sólo esto es ahora mismo. No creer nada que no esté siendo exterior-interiormente sólo y sólo cuando se den los momentos de confluencia de palabra y realidad. La realidad de mi estar siendo participante en esto que sucede. "Crónica de sucesos". No es mal título, pese a lo ingenioso.
Esta forma de encontrarse casualmente (la trabuco con "causalmente" y la corrijo).

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Cariñosas las observaciones