domingo, 20 de septiembre de 2009

Dos curas



Los dos fuman cuarterón. Son curas rurales de una pieza. El primero, el de la bien encajada birreta, parece más autorizado que su compañero, que luce cráneo rapado. Con buen estilo, se recoge aquél el manteo como un diestro; lleva, además, en la mano una lectura enrollada, quizá la prensa, ¿la parroquial de la provincia o El Debate? Demasiado liviano para periódico. Admira el empaque de ambos, su serena visión del mundo. Estoy seguro que el de bonete lee a los clásicos latinos con fluidez y sin diccionario. El segundo quizá frecuente más la problemática moral y vital del labriego; de ahí esa expresión socarrona, cachazuda, que lo distingue. Son dos columnas de la civilización hispana en el campo palentino. Esencias de la intrahistoria.
Fecha: circa 1934.

5 comentarios:

  1. Por un momento sospecho que el término cuarterón resulte poco familiar. Y efectivamente en los diccionarios convencionales no aparece más valor que el de 'cuarto de libra'; en el María Moliner se especifica "de ciertas cosas", como tabaco. Y sólo el Actual de Manuel Seco concreta un sentido independiente "hoy raro": el de Paquete de tabaco picado cuyo contenido pesa un cuatro de libra, es decir, picadura, tal y como se emplea ahí arriba.

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  2. Hola Javier. Según Eduardo Cófreces, el de la izquierda (viendo de frente la foto) es D. Teodoro, cura de Villamelendro (el mismo que el de la foto de 1934 pero ya más mayor), y el de la derecha es D. Gerardo, cura de Villabasta. La foto puede estar hecha en en Caserío de Onteruela.
    Por otro lado, sería bueno aprovechar la todavía buena memoria de Eduardo para mandar más fotos antiguas de la Valdavia.

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  3. Gracias, Aitor. Como el blogspot no te indica la entrada a la que se hace el comentario, estuve, desde el viernes,como te decía bajo la entrada de "Mozos(2)", buscando la información que me dabas ahí arriba. Tengo más fotos que podría tratar de positivar (ya dije que no soy muy diestro, y tal como hice con las que publiqué,que son las que por su contraste mejor quedaban,aunque tampoco todas lo permitan por su deterioro; había algunas otras quizá de la Semana Santa de 1934 a la que aludías) y podría enviároslas si me proporcionáis una dirección. Mi correo es
    javidlig@hotmail.com

    Gracias y un abrazo fuerte de
    Javier

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  4. Esa misma estampa lucía (¡en los 70!) el cura del pueblo de mi madre. Tenía una gran papada y se parecía a Alfonso Sánchez ¿se acuerda del crítico de cine?.
    Tenía una voz que hacía retumbar tanto los bancos de la iglesia como las sillas del bar.
    Su recuerdo me sobrecogió hasta muchos, muchos años después, que me enteraron de que tenía amoríos con la mujer que le atendía (creo que esa función tiene su propia denominación, que ahora no recuerdo).
    Don Francisco fumaba caldo de gallina, que si viene en el RAE, pero no explica por qué se le llamaba así.

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  5. Sí. Hay cosas que no cambian. En todo caso, desaparecen. Como los curas antiguos. A la posible amante y cuidadora a veces se le llamaba "ama" si era de edad, creo, y "sobrina" si era más joven. Podía hacer funciones maternales o semifiliales, según fuera el caso.

    "Caldo de gallina". Exactamente. No me acordé de ese nombre más habitual, quizá, y me salió en cambio lo de cuarterón.
    Claro que me acuerdo de Alfonso Sánchez y de su peculiar gangoseo nasalizado y lo magnífico crítico de cine que era. Sí.

    Muchas gracias, Badil, por el comentario.

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Cariñosas las observaciones