viernes, 23 de septiembre de 2011

Ritualidad electrónica

(...esta mañana; me despierto temprano. Desayuno; hago tiempo para acudir al Mercadona mientras miro distraído la tele; sale uno de esos canales teletienda)

Es una bolita ovoide con lucecillas azules como las de mi controlador de la persiana o un mando de la tele. También se parece a un pequeño Huevo de Pascua. Se ve, en el anuncio de la tele, el parpadear azul de los leds. Rayitos dorados que parten de su centro lo decoran y hablan metafóricamente de su función. Una voz en off se deja oír y anuncia que otra voz salida de la bolita se dejará oír para la paz y edificación del orante. Se ve, a modo de ejemplo, a unos cuantos orantes que sostienen el aparato y hacen parpadear los leds azules. Es un modelo de rosario electrónico con la voz incorporada de la Autoridad Suprema.


2 comentarios:

  1. Como se puede comprobar, o mis impresiones no eran exactas o el modelo de internet (28€) no es idéntico al del anuncio de la teletienda (59,95€). Los rayos del aparato de la tele surgían desde el centro de la pieza y se elevaban hacia arriba; eran además de un nítido color dorado. La memoria probablemente me engaña.

    ResponderEliminar
  2. XLII

    La presencia del Espíritu Santo
    se percibe con toda nitidez
    en la mirada de un niño inocente
    en un capullo que está por abrir
    en un pájaro que se balancea sobre una rama

    dificulto que alguien pueda poner en duda
    la presencia del Espíritu Santo
    en un pan recién sacado del horno
    en un vaso de agua cristalina
    en una ola que se estrella contra una roca

    ¡ciego de nacimiento tendría que ser!

    hasta un ateo tiembla de emoción
    ante una sementera que se inclina
    bajo el peso de las espigas maduras
    ante un bello caballo de carrera
    ante un volkswagen último modelo

    lo difícil es saber detectarlo
    donde parecería que no está
    en los lugares menos prestigiosos
    en las actividades inferiores
    en los momentos más desesperados

    ahí falla el común de los mortales

    quién podría decir que lo percibe
    en los achaques de la ancianidad
    en los afeites de las prostitutas
    en las pupilas de los moribundos?

    y sin embargo también está ahí
    pues lo permea todo como el sodio
    ¡que lo digan los Padres de la Iglesia!

    Arrodillémonos una vez más
    en homenaje al Espíritu Santo
    sin cuyo visto bueno nada nace ni crece
    como tampoco muere en este mundo.


    Nicanor Parra, Nuevos sermones y prédicas del Cristo de Elqui [1979], en Obras Completas & algo + (1975-2006), Galaxia Gutenberg,Círculo de Lectores, Barcelona, 2011, págs. 49-50.

    ResponderEliminar

Cariñosas las observaciones