Cuesta encontrarte cuando la pantalla de los demás se interpone. Sobran los demás. Están demasiado presentes para que podamos vernos los dos. Hay tanta gente que habla y gesticula y se interpone en nuestra conversación... Entonces no nos vemos. Vemos lo que ponen los demás, lo que dicen, si es que dicen algo. ¿Por qué no alejarlos hasta un fondo remoto donde sus gestos, sus palabras no nos interrumpan, no se interpongan? Solos nos vemos mejor. Sin sombras, sin rastros ajenos. Solos ya somos muchedumbre. Nos encontramos fácilmente. Nos vemos mejor cuando nadie nos ve. Sin embargo, los demás están ahí y vuelven a interrumpirnos, quieren su atención, piden su presencia. A veces son graciosos, entretenidos, y otras, no. Depende de la ocasión. Cuando interrumpen nuestro diálogo de dos y parece que se metieran en la cama con nosotros, que comieran en nuestro plato y trastearan con los vasos y los tenedores de nuestra mesa, entonces se vuelven molestos y y se presentan fuera de hora y de momento, inoportunos. Vivimos con los demás, pero queremos vivir solos, ajenos, en nuestro tiempo. Un tiempo ajeno a todos y que nos pertenece tan sólo a nosotros. Queremos vernos por vez primera permanentemente y ser sólo para nosotros el desconocido que se descubre. Ser náufragos de una isla desierta, recién presentados. Y serlo de nuevo cada vez. Como si fuera la primera. Entonces somos lo que sólo nosotros sabemos que somos. Lo vamos inventando trabajosamente cada día, en cada ocasión nueva. Nadie más participa. Nadie más sabe. Nadie nos conoce. Pero pasan los días, las cosas cambian, salimos al mundo, todo se mueve. Debemos movernos con los demás, y volvemos a encontrarnos con esos gestos y palabras ajenas. Las interrupciones. Nos molestan y nos parecen ajenas, lejanas. Y lo son. Para nosotros lo son. Para lo que somos resultan ajenas, torpes o indiferentes. Las olvidamos, aunque formen parte también del mundo. Ese mundo frío y ajeno, molesto e indiferente de los demás. Cuando estamos nosotros solos no hay nunca lugar ni hay mundo o el mundo que hay es el nuestro, el que se define en nuestros gestos, nuestras palabras, esas que siendo de cada uno nos pertenecen a los dos y nos convierten en lo que somos, los dialogantes de una conversación interminable. Sólo entonces nuestro mundo, el que hemos ido creando trabajosa y lentamente, es el único mundo verdadero.
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miércoles, 4 de febrero de 2015
lunes, 22 de julio de 2013
Champa y unos amigos
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| Entre Algorta y Sopelana, hacia 1949. Foto de Ángel de la Iglesia. |
La reciente publicación de la Obra Completa nos lo vuelve a acercar. En algún momento (hace diez años ya de ello) quise cumplir con la solicitud que Juan José Lanz, como coordinador de un monográfico de la revista Ínsula, me hizo para que situara el ambiente y las relaciones de amistad establecidas entre los responsables de la revista bilbaína Champa y el autor. No sé si cumplí con acierto el encargo (que entendí básicamente evocativo). Vinculo ahora el presente pie de página a una reproducción que corrige cierto dato equivocado. Con suerte puede que satisfaga la curiosidad de algún lector de este Añalejo que por oscuras razones pudiera interesarse en detalles vaga e ignorantemente rememorados por quien escribe de un cierto ambiente del Bilbao de finales de los 40 y principios de los 50 del que no habría más testimonio si es que nos atenemos a las biografías habituales del poeta. Valga entonces como una simple «curiosidad».
Quizá con todo ello no haga más que insistir, por desgracia y una vez más, en otra de las muy olvidables variaciones de ese género vitando contra el que prudentemente ya nos avisa la Introducción a la Obra Completa, y que es aquel de «los chismes, las anécdotas o las leyendas»; pues contra él siempre conviene precaverse.
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Blas de Otero, Obra completa, Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores, Barcelona, 2013.
viernes, 22 de abril de 2011
Tamacún (Gabriela Quintero)
Algo que no se explica, que está en el baile de las manos, de los brazos, en el exacto vaivén de cada miembro, en la alegría que barniza brazos y ojos y arde en los mismos cabellos, algo que no se ve, que tiene la perentoriedad de lo imposiblemente exacto y lo queremos atraer y no podemos, porque no se ve, no está, y lo atrae un ritmo de momentos sobrevenidos (ni previstos ni pensados, sólo sidos ahora, cuando es ahora y tiembla ilusoriamente el tiempo, pero tiembla y vive) en este tiempo del momento que tan solo es, que quiere seguir siendo y no puede prolongarse, alargar su marejada, y no alcanza más allá de una ilusión viva y vibrante y arrancada a la miseria de lo que tenemos; pero que es lo único que nos salva: ese aliento repartido entre las bocas que lo exhalan, que se lo piden entre ellas para seguir estando en este mundo.
jueves, 24 de febrero de 2011
Pequeño vals
A esta entrada le corresponde esta música. No me pregunten por qué, pero es la música del día. Bueno, si me lo preguntan les diré que es el resultado de un experimento escolar frustrado: leer y comentar a los alumnos de 2º de Bachillerato el «Pequeño vals vienés» de Poeta en Nueva York de Lorca y de inmediato conectar el ordenador de la mesa y proyectar las ondas sonoras de «Take this waltz» (su versión cantabile en la voz de Leonard Cohen) sobre los rostros atónitos de los tales y mismos alumnos... Lo que no sabía es que mientras este servidor andaba trasteando inútilmente, a Jazztel se le había caído el tal suyo, el local o de zona. Y, claro, no había conexión. Nada funcionaba. Doy unas cuantas voces por el pasillo en busca del responsable. No hay responsable. Sólo hay mala suerte. Te ha tocado la caída del servidor. No hay efecto pedagógico ni descubrimiento nocional integrado. No hay nada.
Ya desesperado, lo intento a última hora con los de 4º, venga o no a cuento. Sí, en los 5 minutos finales, en plan sorpresa. Para entonces ya ha vuelto la conexión. Jazztel ha reparado la avería. Lo pongo entonces y cuando empieza a sonar, muy bajo, y lo subo un poco más y...la campana de fin de jornada se me adelanta a su minuto asignado. Todos se levantan, movidos por el mágico resorte, imposibles de detener, recogen las mochilas, empiezan a salir y, justo ahora es cuando ya Leonard se pone a a bailar su vals en condiciones. Ya no hay más que tres en clase, con cara de circunstancia. Penoso. Desisto. Creo que no hay manera... Que lo escuchen en su casa, si quieren, y se vayan a paseo.
viernes, 5 de noviembre de 2010
Frontera americana
Sí, son las dos canciones.
Mil veces las habréis escuchado. Creo que vienen de algún disco de canciones populares norteamericanas de mi padre, junto con otros recuerdos primitivos de la Petrouchka de Stravinsky y de aquellas otras canciones italianas de Carosone que ya os puse en su momento.
Tampoco pretendo dar a entender que esas dos canciones fundaran mi interés americano. No. Sólo que ahí están, inolvidables, en su prehistoria.
lunes, 16 de agosto de 2010
Orfeo. Otra vez.Che puro ciel
Una referencia al Orfeo ed Euridice de Glück señalaba a un viejo vinilo del año 82. Ahora encuentro algunos fragmentos de esa grabación en el siempre socorrido y desbordante youtube. El coro de las furias y el Aria de Orfeo del acto II me siguen gustando. La representación que ilustra los vídeos (y que en la fotografía en blanco y negro que copié entonces quedaba aceptable) se me hace, en este momento que la veo con la música, bastante sosa: ¡esas larvas y esas furias reptantes!; ¡hasta la misma Janet Baker lleva la lira como si fuera una carpeta de apuntes...!
En ese caso, miren a otra parte y escuchen sólo la música...si no les distrae algún pectoral despierto en cierto quitón jonio de las chicas del coro y les mete de lleno en los Elíseos. Y si resulta que tampoco les gusta la música, pues...piensen entonces que esta entrada sólo pretende perfilar una información incompleta de cierta otra que en su momento contemplaba algunos caprichos personales de media tarde. Como ahora.
_________En ese caso, miren a otra parte y escuchen sólo la música...si no les distrae algún pectoral despierto en cierto quitón jonio de las chicas del coro y les mete de lleno en los Elíseos. Y si resulta que tampoco les gusta la música, pues...piensen entonces que esta entrada sólo pretende perfilar una información incompleta de cierta otra que en su momento contemplaba algunos caprichos personales de media tarde. Como ahora.
Si pretende escuchar el coro de furias, el curioso y melómano lector deberá ir al final de la primera grabación (minuto 9:50-10) y seguir con el principio de la segunda.
Me paso una temporada después de escrito lo anterior y han desaparecido los vídeos seleccionados en primera instancia. Me consuelo con el de "Che puro ciel". Esperemos que se mantenga.
Me paso una temporada después de escrito lo anterior y han desaparecido los vídeos seleccionados en primera instancia. Me consuelo con el de "Che puro ciel". Esperemos que se mantenga.
viernes, 2 de julio de 2010
In meine Heimat
Al discípulo en Sais, al bravío liróforo in partibus In Meine Heimat...
Brahms, Tercera simfonía, tercer movimiento "Poco Allegretto"
Filarmónica de Nueva York, dir. Leonard Bernstein.
Siempre ha habido una realidad secreta en el universo, más preciosa y más profunda, más rica en sabiduría y alegría que todo cuanto ha hecho ruido en la historia. Esa realidad está muy cerca del fondo mismo del hombre, de modo que los contemporáneos no pueden percibirla nítidamente; pero la historia, en su verdad suprema, da a la posteridad unas imágenes de ella que son claras y cargadas de advertencias...
Achim von Arnim
Ilustración: Cecilia Gallerani, "Dama del armiño", según Leonardo da Vinci.
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Esta entrada contiene un par de comentarios que no quieren dejarse ver. Donde dice "0 comments" debiera decir "2 comments". Hay que desenterrarlos. Misterios egipcios de la técnica.
jueves, 1 de julio de 2010
Los oboes de Vivaldi
Me acompañan desde hace mucho. En cuanto tengo una tarde más o menos solitaria, una de ésas en las que no debes preocuparte demasiado porque el volumen moleste o no moleste a la familia o a los vecinos, como ésta de hoy, los pongo. Seguramente habrá mucha gente a la que no le guste nada, que no les guste, en este caso, nada Vivaldi, o no le gusten sus oboes o, si les gustan sus oboes, que no le gusten estos dos oboes en concreto, me refiero a este oboe y, en especial, a este otro. Pero a mí, sí. Y me gustan especialmente en esas mismas versiones de la orquesta I Musici, que pongo porque las encuentro en youtube.
Como me sucede en general con toda la música que pongo por aquí en el blog muy de vez en cuando, pues la pongo porque forma parte de las cosas que me han ido pasando.
Como me sucede en general con toda la música que pongo por aquí en el blog muy de vez en cuando, pues la pongo porque forma parte de las cosas que me han ido pasando.
viernes, 5 de febrero de 2010
Caravan Petrol
Una envidiable interpretación de "Mambo italiano" me devuelve a Carosone, don Renato (no recordaba una versión de Prima, sí de Carosone). Bien, es precisamente entonces, y por sorpresa, cuando vuelve la canción, aquélla, la única. Sí. Esa misma.
No encuentro manera, en este momento y con mis habilidades actuales, de incrustar el "tubo" sonoro con el garbo técnico deseable. Sólo acierto a copiaros la dirección
(Ya sé que estas cosas son incomunicables, pero son).
En alguno de esos discos, que enseguida identifico, estaba; como lo estaba esta otra
y, en fin....casi todas.
No encuentro manera, en este momento y con mis habilidades actuales, de incrustar el "tubo" sonoro con el garbo técnico deseable. Sólo acierto a copiaros la dirección
(Ya sé que estas cosas son incomunicables, pero son).
En alguno de esos discos, que enseguida identifico, estaba; como lo estaba esta otra
y, en fin....casi todas.
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