domingo, 26 de julio de 2009

Christopher Middleton

Nacido en Truro, Cornwall (Gran Bretaña) en 1926. Estudios (1948-1951) en Merton College (Oxford) tras cuatro años de servicio en la RAF al final de la guerra. Después de dos años en Zürich, es profesor de alemán en el King's College de Londres hasta 1965 y desde 1966 hasta su jubilación en 1998 profesor de lengua y literatura germánicas, y de literatura comparada desde 1986, en la Universidad de Texas (Austin).

Autor de varias colecciones de ensayos: Bolshevism in Art(1978), The Pursuit of the Kingfisher (1983), ha traducido al inglés literatura alemana (Goethe, Hölderlin, Mörike, Christa Wolf, las cartas de Nietzsche, especialista y traductor de la obra de Robert Walser, etc.; una labor que ha merecido varios premios internacionales).

Sus principales libros poéticos son:
-->Torse 3: Poems 1948-1961(1962); Nonsequences (1965); Our Flowers & Nice Bones(1969); The Lonely Suppers of W. V. Balloon(1975); Pataxanadu and other prose (1977); Carminalenia (1980); 111 poems (1983); Serpentine (1985); Two Horse Wagon Going By (1986); The Balcony Tree(1992); Some Dogs (1993); Ballad of the Putrefaction(1993); On a Photograph of Chekhov(1995); Intimate Chronicles (1996); The Swallow Diver (1997); The Redbird Hexagon (1999); Faint Harps and Silver Voices:Selected Translations (2000); Twenty Tropes for Doctor Dark(2000); The Word Pavilion and Selected Poems(2001); Of the Mortal Fire. Poems 1999-2002(2003); The Anti-Basilisk (2005); y los Collected Poems (2008) que reúnen el conjunto de su obra hasta la fecha.

El Mundo Lo Primero

Vacío, el vacío en ti
llénalo, llénalo con, no sé,
algo, no con juguetes, no con

mitologías, llénalo
con algo, no, no puedes, con pueblos
sólidos, o mares, corchos de botella, deseo,

imperceptibles clavos torcidos, casi lo que sea,
furia de enemigos, lo que enganche
llena el vacío por miedo

llénalo para no acabar nunca
llena el vacío o arrancará cabezas,
las cabezas que amas, vigílalas, desagüe abajo

van flotando como tuyas, las cabezas
entre aullidos y tumbos, arrancadas, no hay mucho
no hay mucho a lo que aferrarse

llena el vacío, enfréntalo, pena cruda
ahora y de veras te rodea el rostro,
llénalo con eso, si puedes, el mundo lo primero

y no te instales en él, laborioso, tan sólo
un hueco informe, cógelo, si puedes,
el rumbo disperso, no puedes anularlo

pero ajusta las cuentas, antes que imaginar
otros mundos, que giran con otro sentir, llénalo,
llénalo con ellos, no puedes, sin dejar rastro,

sin mapa, impenetrable, específico, no
puedes, pero hazles bailarlo, diferente,
muscular y exacto, repítelo una y otra vez

tan sólo para ti, si puedes ahora, el vacío,
descúbrelo dentro, siempre ahí,
el gran vacío absorbente que sigues

rellenando con ciudades, los pájaros, un río,
tejados de viejas tejas rojas y húmedas de amanecer,
no puedes, siempre está ahí, control

impermanente en el medido vuelo de palabras
y con tus animales interiores refréscalo,
en la luz primera se encaran uno con otro, libres

no hechizados, no,
por la mirada de algún remoto Sostenedor,
cuando para ellos inventas una profunda y abierta morada

si puedes, y un aire secreto, pues ahí estableces,
bajo los relojes y las bocas, bajo los tambores
no un cimiento impecable, un vacío

no como éste, una inversión, sino un hacerse
sagrado campo de manzanos
si la muerte misma no es más extraña o definitiva.

De Carminalenia (1980)


__________________
The World First

Emptiness, the emptiness in you
Fill it, fill it with, I don't know,
Something, not with toys, not with

Mythologies, fill it
With something, no, you can't, with solid
Villages, or seas, bottle corks, desire,

Inconspicuous bent nails, almost anything,
Fury of enemies, whatever grips
Fill the emptiness for fear

Fill it for never ending
Fill the emptiness or it will tear off heads,
The heads you love, watch them, down the drain

Float like yours, the heads,
Howl and tumble, torn off, not much
Not much to hold on to

Fill the emptiness, facing it, raw grief
Now and really surrounds your face,
Fill it with that, if you can, the world first

And do not dwell on it, laborious, only,
Shapeless hole, seize it, can you,
Scattered curse, you can't blot it out

But clear figures, more than imagine
Other worlds, they spin with other feeling, fill it
Fill it with them, you can't, trackless

No map, impenetrable, specific, you
Can't, but make them dance it out, different,
Muscular and trim, repeat it over and over

Only to yourself, can you now, the emptiness,
Know it inside out, always there,
The great sucking emptiness you keep

Replenishing with towns, the birds, a river,
Roofs of old tiles red and wet with dawn,
You can't, it is always there, control

Impermanent in the timed flight of words
And with your interior animals refresh it,
In first light they do face one another, free

Not spellbound, not,
By the gaze of any remote Upholder,
When for them you invent an open deep indwelling,

Can you, and a secret air, for there you plant
Under the clocks and mouths, under the drums
No foundation without fault, emptiness

Not like this, a turning around, but to be made
Into the holy field of apple trees
If death itself be no more strange or final

From Carminalenia[1980], Collected Poems, Carcanet, 2008, pp. 242-243

viernes, 24 de julio de 2009

Serie inglesa







Un poco para obligarme, y para romper este "impasse" tan soso de los últimos días, anuncio una serie inglesa. ¿Qué quiero decir con eso? Pues que no me refiero a ninguna serie de televisión muy interesante que me apeteciera comentar, claro. Digo "claro" para el que ya se haya paseado por aquí y conozca las costumbres: el bloguero tiene una fijación poética norteamericana contemporánea y da cuenta muy de vez en cuando de algunas muestras casuales de retales semejantes por lo que pudieran tener de más extraños al mercado patrio. Y en esa tónica, como es natural, hasta ahora todo lo británico había brillado por su ausencia(1). Miento: apareció, en una ocasión, Tom Raworth; ya, pero lo hizo como caso de proximidad o "filiación" USA de un británico, que los hay e incluso abundan (sin ir más lejos, mi mentor en estas lides, Kevin Power, es uno de tales). Bien, pues, algo de eso habrá en la nueva serie que anuncio: británicos americanizados; pero también(¿por qué no?) de los otros, de los clásicos o británicos sureños de toda la vida y que empezaron a publicar en los 50-60. Habrá algunos escoceses, algún irlandés, etc. Doy los nombres de los poetas cuya lectura me ha ocupado estos días y que participarán, o eso espero, del cóctel: W.S. Graham, Thom Gunn, Gael Turnbull, Roy Fisher, J.H. Prynne, Lee Harwood y esta misma mañana recibo, y en ello ando, los Collected poems de Christopher Middleton. A ver qué pasa.
________________
(1) Cuestión diferente es la de Ted Hughes. Ahí se trataba de una "defensa", como la de Valente del otro día y por razones similares. Ted Hughes, además, está ya bastante traducido entre nosotros, aunque quizá ponga algo suyo más adelante.

jueves, 9 de julio de 2009

Rumbos


«Como puede conocer a la clara el que discurriere por sus señales». El doctor Andrés Laguna citado por don Pío Font Quer.

Es posible que nos consolemos pensando que al perder el rumbo se abren nuevas sendas, posibilidades imprevistas («no hay mal que por bien no venga») y que, entre otras, puede que también se abra la acreditada (y ¿asimismo venturosa?) senda oculta y para el común ignota; incluso, redondeando la cuenta, buscaremos apoyo en cualquier excusa peregrina: hasta, si se tercia, en la conciencia propia de la ignorancia, de la incertidumbre natural («no vas a saberlo todo: ya habrá otros también que controlen los hilos del tablado», etc.). Contamos, además, con que el Príncipe del Azar, nuestro Ángel de la Guarda, ese que eternamente vela el rastro de nuestras huellas, se adelante precavido a peligros y asechanzas (azar providente), y nos brinde ya dispuesto un acceso especialmente dedicado y personal, por el que guiados alcanzaremos a disfrutar la fortuna merecida:

—«Hala, que se te hace tarde y ya vamos a cerrar y te quedarás en la estacada, como en el cuento famoso...» —dirá una voz misteriosa y perentoria.

Así que, obediente al dedo señalador e imperativo, te meterás por la puerta indicada (que, para evitar confusión irá marcada con una X) y precisamente entonces, cuando más confiado te introduzcas por el pasadizo, será ése el instante en que te deslumbren los fulgores del error: tanta será su evidencia. Habrás caído en la trampa y ya no habrá manera de salir.
«Lo mejor, quizá, hubiera sido no haber movido un dedo», se te ocurrirá pensar por efecto de rebote de uno de esos redundantes reflejos que, si nunca sirven tampoco para mucho, cumplen su habitual papel justificador como un relleno supletorio del apropiado hueco o de otro cualesquiera espacio vacío normativo.
Y otra vez tendrás que volver a empezar la faena interminable: chasquearás los dedos vagamente hacia allí, allí a lo lejos donde tú calculas que preside la autoridad y solicitarás para tu ruta un nuevo rumbo, alguna otra dirección (a ver si es que ahora, a ver si esta vez ya va de veras y éste, por fin, es el verdadero, el auténtico derrotero, ese nuevo rumbo que...), etcétera.
______________
Puede leerse esta entrada como una variante retórica de esta otra anterior.

miércoles, 24 de junio de 2009

Caras


A veces, por la mañana (porque esto sólo pasa por la mañana), cuando acudes con el carrito al súper dispuesto a cumplir la faena cotidiana, te fijas en la gente. No pasa siempre: lo habitual es que adoptes el mecanismo automático: no te fijas en nadie o la gente pasa por delante o al lado de tu carrito sin más; es gente homogeneizada, son todos iguales, o es una misma persona repetida múltiples veces (la señora con la niña subida al carro grande y empeñada en pedir cualquier cosa, caprichosa, llorona; la anciana que duda entre dos yogures idénticos, etc.) a los que les convierte en sujeto único un fantasma intercambiable que se ha posesionado de cada uno de los clientes y son todos entonces ya el mismo cliente desparramado en una multiplicidad de cuerpos o una colección de caras idénticas con leves diferencias de maquillaje.
Pero hay ocasiones en las que pasa algo muy distinto. Cada persona tiene una cara única e irrepetible y esa cara es una cara simpática. No, la palabra no es "simpática"; la simpatía no es la cualidad dominante; te parece simpática porque la cara en realidad es...necesaria. Sí, es una cara perfectamente adecuada a su propósito, y es de suponer que lo sea también la persona que está detrás de la cara y de la que la cara es su manifestación. La cara entonces ajusta, es suavemente la que corresponde; se amolda a lo que debe ser. Nada desentona. Hay una especie de secreta armonía. Quiero decir que no se trata de que esa mañana uno se encuentre dominado por algún sentido estético respecto a las caras con las que se cruza en el súper especialmente comprensivo y aceptador de todo cuanto se le ofrece (algún estado alfa en el que todo es maravilloso: no creo que sea eso, no; de manera que si me cruzase -pongamos por caso- con el hombre-elefante, ¿me parecería encantadora la proporcionalidad de sus rasgos y el carácter griego de sus medidas? No creo. Hay alguna otra cosa, aunque también habría que ver lo que pasa con ese hipotético encuentro con el hombre-elefante que hasta ahora ha tenido la prudencia de no dejarse ver para no poner a prueba lo que trato de contar).
Lo que pasa es que por un momento (ya digo que no pasa siempre, y más bien lo cuento precisamente porque pasa muy pocas veces) todas las caras que se me cruzan en el súper son caras inesperadamente encantadoras y todas resuenan (sí, casi es un sonido, una melodía) perfectas, ajustadas, dominadas por o dominando algún oculto sentido de la elegancia, una necesidad que no se sabe nunca bien de dónde viene. Todos sus movimientos, el compás de los gestos, las relaciones entre los rasgos faciales de unas personas con los de las otras...; todo casa; bailan, se amoldan y complementan y te sorprendes pensando que, si son feas, lo feo no predomina y en cambio el brillo de los ojos, sus colores, el movimiento de la boca, el del cabello, fluyen deliciosos, imaginativos inventores de formas nuevas siempre en su sitio; nada molesta su baile ni desagrada. La gracia se adueña y todos los rostros cumplen su papel, obedientes y delicados.

domingo, 14 de junio de 2009

"Toda ciencia trascendiendo". José Ángel Valente


Leo en el blog de Jonathan Mayhew sobre el poeta José Angel Valente lo que traduzco a continuación:


Valente está muy, muy intensamente identificado con el estudio de la mística española, en especial con Miguel de Molinos y San Juan de la Cruz. Una vez sabido lo cual, he esperado a que todas sus implicaciones se hicieran evidentes. La obra crítica de Valente tiende a reflejar sus propias posiciones, así pues estamos ante un problema o una serie de problemas que no han sido resueltos del todo en ese aspecto. ¿Qué significa para un intelectual básicamente laico hallarse hasta tal punto imbuido de la mística? Dicho de otro modo, no hay en la escritura de Valente nada que una persona más o menos secular deba rechazar: todo está conformado ad hoc. Quien lea ni siquiera percibirá el estatus confesional del autor. Desde luego, nos pondremos del lado del místico, de Molinos, frente a la Inquisición que lo sentenció y condenó a prisión, del lado de la heterodoxia ante la ortodoxia, pero probablemente el lector haría lo mismo tanto si él o ella es agnóstico o católico creyente -o creyente en otro credo cualquiera, es lo mismo. Así que Valente juega en los dos bandos. Aparece como intelectual secularizado moderno y como el campeón del misticismo.


Pues ¡qué habilidad la de Valente para darnos el timo! «Vamos a ver cómo les engaño yo a estos pardillos -se diría- y me hago pasar, me disfrazo de "moderno" y, de repente, cuando estén más distraídos, saco mi truco, zas, el trampantojo del conejo místico y ahí que se quedan todos con él sin enterarse casi, los pobres de ellos. Impecables y perfectos ateos o agnósticos laicos y, mira tú por dónde, he conseguido que se lo traguen todo entero, "el gazapo" de Molinos, o ya de paso el de San Juan de la Cruz, y éste sin cruel inquisición ni nada en lo que apoyarse». Son las famosas habilidades de saber nadar y guardar la ropa. Pero qué vulgar y bajo has caído, Valente. ¡Qué impresentable tu jugada! Doble juego. Me supongo que un doble juego similar habrán ofrecido todos aquellos poetas o escritores (¿por qué casi siempre será más bien lo primero?) que, sosteniendo en su obra una concepción del mundo, llamémosla, «espiritualista», hayan tenido la osadía, a la vez, de escribir ensayo o cualquier otra forma pareja de escritura teórica para explicar esos u otros asuntos cualesquiera. Todos ellos, y su misma «authorial voice» con ellos, se habrán visto manchados, polucionados, por la enfermedad, por el «contagio». Llámense William Butler Yeats, Ezra Pound, H.D., Robert Duncan, por citar tan solo algunos de los autores «damnati» o condenados y condenables de leso laicismo en el pasado siglo XX, culminación hasta el momento de nuestra intelectualmente salvífica modernidad. Léase, para el caso Pound, por ejemplo, el ilustrativo y «escandalizado» libro de Leon Surette, The Birth of Modernism: Ezra Pound, T.S. Eliot, W.B. Yeats and the occult, McGill-Queens University Press, 1993 o el de Peter O'Leary, Gnostic Contagion. Robert Duncan and the poetry of illness, Wesleyan University Press, 2002, entre muchos otros.

No. No son laicos. Son creyentes en alguna «fe perdida». Y en el caso de Valente, quizá tan solo católico sin fe o deseando recuperarla, como Unamuno, al menos en su poesía. ¿Y eso invalida su discurso, es decir, que si se refiere a Miguel de Molinos porque como poeta le importa mucho aquello que pueda aprender de la experiencia mística molinista, sí, de lo que la Guía Espiritual le pueda decir a él como poeta, en esas condiciones, ya no podría hablar del asunto intelectual «Miguel de Molinos» como hecho histórico o cultural, por ejemplo? ¿No será que por el hecho de ser creyente en alguna fe al tal sujeto lo consideramos ya y por definición incapaz de discurso racional atendible? ¿No puede hablar de nada que no sea de esa su misma fe, quizá limitándose, en todo caso, a pedir perdón por sostenerla? ¿Debe mantener perpetuamente enarbolado un cartel, a manera de cinturón sanitario, que indique su condición, no vaya a ser que el lector (que, por defecto, ha de ser «laico» y «agnóstico», como todo el mundo) se lleve a engaño, se pudiera sentir «timado», respecto al tipo de verdades que se le quieren enseñar, para las que no valen ya los mismos argumentos o razones de que se sirven los demás si tales ideas o argumentos están proferidos por una boca previamente «maculata», digamos, sucia de espíritus y que, por tanto, «recontextualiza» o sencillamente ensucia a su vez dichos argumentos? Sí, porque la boca de Valente quería ensuciarse, y mucho, de espíritu, sin más, o de Espíritu, si se prefiere; como poeta quería eso, porque básicamente sentía que le hacía falta. Y esa fue su opción. Y si algo hizo con esa opción fue manifestarla bastante bien a las claras. O, al menos, a mí me lo ha parecido así siempre. Y, en esas condiciones, ¿resulta que ya no podría, a la vez, y sin tener que hacer una declaración «aduanera» previa, hablar como los demás y de lo mismo que los demás hablan y en los mismos planos que ellos si es que sus capacidades probadas así se lo permiten? ¿O si lo hace, debería ser tachado de impostor también como Molinos?


martes, 2 de junio de 2009

James Tate

POEMA

Un silencio que horada para siempre
tus ojos no a ti tú no tienes
ojos una pestaña pillada en la
jamba mira estoy llorando sé
que estás ahí dentro de una de
esas lágrimas tu cuerpo del color
del agua ebria agua arrojada
por el cohete que es la única
agua que sacia esta sed
que tu cuerpo azul eléctrico chispea
como un cielo de cenizas una galaxia
nacida de la risa el acantilado
de aroma que tu propio cuerpo fabrica
con cada suspiro ha de guiarme
lejos de aquí a través de la lluvia
un hombre diminuto del otro mundo
soy el canario que se estrangula
de gozo y tú mi viuda
que surcas flotando este espejo.


**

POEM

A silence that tunnels forever
through your eyes no no you have
no eyes an eyelash caught in the
doorjamb see I am crying I know
you are in there inside one of
these tears your body the color
of drunk water water thrown out
of a rocketship that's the only
water that quenches this thirst
your cricketblue body sizzling
like a sky of cinders a galaxy
born of laughter the cliff of
scent your own body is making
with each sigh you must guide
me elsewehere through the rain
a small man from another world
I am the canary that strangles
itself with joy and you my widow
floating through this mirror.


James Tate, Selected poems, Carcanet, Manchester, 1991, p. 72

________________
James Tate nacido en Kansas City,1943. Hijo de un piloto muerto en la segunda guerra mundial. Su primer libro The Lost Pilot (1967), se publicó en la Yale Series of Younger Poets mientras Tate estudiaba en la Universidad de Iowa. Ha publicado también The Oblivion Ha-Ha (1970); Hints to Pilgrims (1971); Absences (1972); Viper Jazz (1976); Constant Defender (1983); Distance from Loved Ones (1990); y los Selected Poems (1991), por los que recibió el Pulitzer y el William Carlos Williams Award. Otros libros posteriores: The Ghost Soldiers (Ecco Press, 2008); Return to the City of White Donkeys (2004); Memoir of the Hawk (2001); Shroud of the Gnome (1997); y Worshipful Company of Fletchers (1994), que ganó el National Book Award.

Actualmente es profesor en Amherst (universidad de Massachusetts).

sábado, 30 de mayo de 2009

Este absurdo menester (o enésima palinodia)


Periódicamente visito un cierto ánimo de final, de cierre de tienda o de gran bajada de las persianas de esta mi particular mercería (qué bonita palabra).

Contagio quizá del voceo apocalíptico que tanto se estila en prensa e internet: «el mundo está para dar un estallido», etc. Yo sólo dudo intensamente de la utilidad siquiera personal de estas entradas y demás zarandaja parapoética. Ya me conocéis cuando me pongo en este plan. Pero es que suelo pensar de vez en cuando también que podría dedicarme a mis pajarracas y americanadas discretamente, en el ámbito privado, tal y como ya venía haciendo hasta lo de este invento bloguero, y seguir así llenando cuadernos de borradores de versiones USA, de fumismos mentales y otras bagatelas...y no plantado aquí delante de toda la gente, como si uno hiciese sus íntimas labores a lo rey francés, en presencia de la corte en pleno, y sin cobrar por ello... Y, sin embargo y a pesar de todo, aquí sigo.

Y, al final, seguramente seguiré siguiendo por pura inercia. Nada más que por alimentar esta potrosa máquina muy de vez en cuando. Sin demasiado convencimiento. Quiero decir, sin la menor sensación de que valga para algo, ni que interese a nadie el insistir en la tarea de ir dejando muy de tarde en tarde estos huevos pascuales; no me refiero, claro, al otro convencimiento, al doctrinal o teórico o «de fondo», pues que ese casi nunca me ha asistido demasiado y por lo tanto sería imposible echarlo de menos ni un solo segundo tan siquiera; no, porque de eso ya hay bastante por ahí, hay de sobra, hay gente convencidísima como para dar y tomar y hasta el hartazgo. No. El fundamentalismo doctrinal no es lo mío. Y ya me gustaría (no te creas) ponerme a pontificar y decirles a las gentes lo mal que anda todo para que así se enteren de una bendita vez de lo que deben pensar y lo equivocados que están pensando como piensan y lo bien que harían, en cambio, lo moderno, lo civilizado, lo maduro intelectualmente que sería corregirse, aprender a identificar la derecha senda que nos lleve por el buen camino, para salir del error y ser benéficos, etc. Parece que de unos años a esta parte todos nos hubiéramos vuelto otra vez (¿o como siempre?) regeneracionistas.
Pues así tendrá que ser.
______________________________
(Así es que, si no os parece mal, sigo con mis americanos como ese Jonathan Williams que os he puesto ahí detrás. Míralo otra vez porque le acabo de añadir tres perlitas)

Jonathan Williams



CONDUCTOR DESNUDO ARROJÓ MONDONGO
associated press tifton georgia
un individuo de tifton ha sido
acusado de escándalo
público e ingresado en
prisión provisional por lanzar pedazos
de mondongo a las mujeres
mientras conducía su coche
desnudo tommy
st john de 31 años fue
arrestado el pasado lunes tras
una persecución por
policías que investigaban la última
tropelía del acosador
que ha sido apodado
el niño crisco crisco
es una marca de
grasas de pastelería industrial

De JW., Jubilant Thicket, New & Selected poems, Copper Canyon Press, 2005, p. 208.

fue en un
salón de baile en leadville
colorado en 1883 donde
Oscar Wilde vio un
cartel que consideró
la única muestra
razonable de crítica de arte
que había contemplado
decía por favor no
disparen al pianista
está haciendo lo que puede

**
cuando el momento de alivio
resulte ser el buen momento
desmenuce 5 viagras
dentro de los huevos escalfados
atranque todas las puertas
baje todas las cortinas
póngase una coquilla calvinista
envíenos un informe

**

sin duda que el mejor faux-epitaphe
pour son sepulchre jamás
escrito es el de john
cheever que dice
nunca defraudé a una fulana
nunca la metí por detrás

De las "Meta-Fours" en JW., Jubilant Thicket, ed. cit., pp. 21-22.

__________________
Jonathan Williams (1929-2008), poeta, fotógrafo, antropólogo, diseñador, editor de la Jargon Press, vinculado al grupo de Black Mountain College. Publicó algunos de los primeros libros de la poesía norteamericana de los 50 (Olson, Creeley, Duncan, Levertov, Johnson, etc.).

NUDE DRIVER THREW LARD
associated press tifton georgia
a tifton man has
been convicted of public
indecency and placed on
probation for slinging chunks
of lard at women
while driving a car
in the nude tommy
st john 31 was
arrested last monday after
a car chase by
officers investigating the latest
escapade of the assailant
who has been dubbed
the crisco kid crisco
is a brand of
store-bought lard-like vegetable shortening
*****
it was in a
dance hall in leadville
colorado in 1883 that
oscar wilde saw a
sign that seemed to
him the only rational
instance of art criticism
he'd ever beheld it
said please do not
shoot the piano player
he's doing his best

**
when the relaxed moment
becomes the right moment
grate 5 cialis tablets
into the scrambled eggs
lock all the doors
close all the curtains
wear a calvinistic jockstrap
send us a report

**
surely the best faux-epitaphe
pour son sepulchre ever
penned is by john
cheever it goes i
never disappointed a hostess
and i never took
it up the butt
_________
De las "Meta-fours" en Jubilant Thicket, ed. cit., pp. 21-22.
(Como se ve, la regla métrica le impone 4 palabras por verso: influencia de Zukofsky, de quien, además de ser editor, se consideraba discípulo).

domingo, 24 de mayo de 2009

José-Miguel Ullán

(1944-2009)

VII

Amor,
yo te compraré
un cántaro
cuando venga
el cacharrero
a las fiestas

Pero rómpelo,
amor,
cara al invierno.

Hay que renovar
siempre
la vasija.

Aunque el agua
la misma...
y el silencio.

De “El Jornal" [1965], en Antología Salvaje, Hoy por Hoy [Las Palmas de Gran Canaria], 1970, pág. 137.



EL AVIÓN platónico no existe.
Y el cuerpo a despegar ha comenzado.


De "En un paisaje abolido" en "Manchas nombradas", Ondulaciones, Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores, Barcelona, 2008, p. 555.


a veces DIOS bajaba
de luto riguroso aunque algo absorto en nada
del otro mundo
con nosotros a cuestas

nos costaba lo suyo
frenar su impulso de arrasar con todo
: la soledad ras ras
el aire

ras ras ras
los jilgueros la noche del cansancio

y me acuerdo ya ves de enrique lihn
qué extraño
que acabe ahora de morirse y lejos
de toledo

¿pasó de largo?


De “Pájaros raíces. A José Ángel Valente”, en Visto y no visto [1993], Ondulaciones, ed. cit., pág. 689.


VI
¿Cómo crear sin fe
lo que no vemos?
(...)

De "Contratiempos" en Manchas nombradas II, Ondulaciones, ed. cit., pág. 760.
Nota biográfica, aquí.
_______________
Tomo la fotografía de mi ejemplar de Un Humano Poder, Cuadernos de "El Bardo", Barcelona, 1966, que, como los de Antología Salvaje y Maniluvios proceden de la biblioteca de mi padre, a quien el primero de ellos aparece dedicado, quizá, según tengo entendido al igual que el envío de los títulos mencionados, en respuesta a la reseña de su libro Un amor peninsular (1965) en la prensa bilbaína.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Padgett, para la lectura de mañana

Mañana celebramos la acostumbrada lectura de poemas en la Biblioteca. Con ella clausuramos las actividades de este curso. Será a las 11,30 en la media hora de recreo. Estáis invitados. Supongo que, como siempre, resultará un tanto caótica. Solemos leer todos mezclados y al buen tuntún, alumnos y profes. Los alumnos leen a veces sus propias producciones y nosotros leemos...pues lo que se tercia: clásico, moderno, nacional, extranjero. De todo un poco y ese todo, ya digo, muy revuelto: un popurrí lírico. Como se ha muerto hace poco Benedetti, pues habrá que leerlo..., digo yo. Así que esta mañana me ocupo de improvisar en el ordenador un material de lectura para lo que cuento con la ayuda sobrevenida de mi encantadora compañera Eunate, que se sienta a mi lado, a trabajar en sus cosas, y yo le doy la lata y entonces se me confiesa entusiasta de Benedetti, y pues, digo, ésta es la mía, y escogemos, o escoge ella una muestra, y yo la copio.

Entonces, ya de paso, y para poner algo de mi parte, se me ocurre, "colocaré algún americano" y eso hago aprovechando que tenía a mano la antología de Padgett y en ella me encuentro esto que os pongo (y entonces me pregunto: ¿cómo sonará mañana cuando lo lea después de Benedetti? No sé. Ya lo veremos mañana):


Damas y caballeros del Espacio Exterior

Esta es mi filosofía:
Todo cambia (la palabra "todo"
acaba de cambiar a la vez que
la palabra "cambio" cambia también: ahora
significa "sin cambio") tan
rápido que literalmente supera mis previsiones,
arrasa con ellas
como alguna de esas enormes
ideas de la especialidad.
No tuve principio ni tendré
final: el rayo de luz
se extiende por delante y por detrás
y yo cocino las verduras
unos minutos tan sólo,
cuantos menos mejor. Mantequilla
y a la mesa. Esa es mi filosofía: Mantequilla
y a la mesa.


_____________________
Ladies And Gentlemen In Outer Space

Here is my philosophy:
Everything changes (the word "everything"
has just changed as the
word "change" has: it now
means "no change") so
quickly that it literally surpasses my belief,
charges right past it
like some of the giant
ideas in this area.
I had no beginning and I shall have
no end: the beam of light
stretches out before and behind
and I cook the vegetables
for a few minutes only,
the fewer the better. Butter
and serve. Here is my
philosophy: butter and serve.

Ron Padgett, New & Selected poems, David Godine, Boston, 1995, p. 101.

martes, 5 de mayo de 2009

Abstracto (Bronk, Ceravolo y Robin Blaser)

Nacido en Fort Edward, Nueva York, en 1918. Su familia se traslada a Hudson Falls, donde vive infancia y adolescencia. Estudia en Dartmouth College (donde fue alumno de Sidney Cox) y pasa un año en Harvard (Harvard Graduate School) que abandona para dedicarse a escribir. Después de la guerra se encarga de la dirección de La Empresa familiar de carbón y madera (William M. Bronk Coal and Lumber Company) en Hudson Falls. Tras alguna esporádica publicación antes de los 50, que Robert Creeley incluyera unos poemas suyos en la Black Mountain Review y Cid Corman en Origin, lo vinculan al grupo de poetas objetivistas (Oppen, sobre todo) y experimentales de los 50-60 (Olson, Levertov, Corman), pese a la distancia estilística que media entre su poesía y la de ellos.
Poesía cincelada y escueta, se diría pétrea. Su tema central y virtualmente único es la cuasiontológica soledad del hombre y su correlativa “ausencia de mundo” (el “no mundo” como lo llamaría nuestro paisano Juan Eduardo Cirlot) en múltiples variaciones de circunstancia ejemplar, a manera de un impecable y nítido museo de jade, más que de cera, dibujo del vacío esencial, la nada constitutiva de la humana experiencia de eso que consideramos “lo real” (y él denomina “the worldless”). Editados primero en las cuidadas y minoritarias ediciones de la Elizabeth Press, sus libros fueron logrando alguna mayor difusión que culminará en la recopilación Life Supports. New and Collected Poems, North Point Press, San Francisco, 1982, más la de sus ensayos Vectors and Smooothable Curves. Collected Essays. North Point Press, San Francisco, 1985 (ahora reeditados ambos por Talisman Press tras desaparecer North Point). Libros posteriores estilizan su poesía, la concentran si cabe: Manifest; and Furthermore (1987), Death Is the Place (1989), Living Instead (1991).
Encuentro esta tarde un poema breve que se me antoja cercano al final de la entrada anterior:

ABSTRACCIÓN PERSISTENTE

Entre eso y yo algo hay en medio.
Eso y yo nos iremos pronto los dos.
Entre eso y yo hay amor y deseo.
Mientras somos abstractos seguimos aquí.

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PERSISTENT ABSTRACTION
Between me and it is something between.
I and it will both be gone soon.
Between me and it are love and desire.
As we are abstract are we here still.

De Finding Losses [1976] en Life Supports, New and Selected Poems, North Point, San Francisco, 1982, p. 191.

Puede leerse versión de un par de poemas suyos aquí.

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.... y esta otra tarde esto otro de Joseph Ceravolo


DONDE EMPIEZA LO ABSTRACTO

Aquí me siento a las 4:00
¿Debiera decirlo?
La muerte me sucedió
Y el ataque rebosó
Mi pensamiento físico
Tal como yazgo
Debe ser mi pensamiento subyacente

Fíjate bien ahora de dónde procede
Fíjate bien ahora dónde comienza lo abstracto
Aquí me siento, aquí yazgo
Son las 4:15

Y debiera decirlo
Bien a las claras, bajo las estrellas
que rebotan en mi cuerpo físico
Mi no existencia dentro de
Las nieves de la carne abstracta
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WHERE ABSTRACT STARTS

I sit here it is 4:00
Should I say it?
Death occurred to me
And the fit over bounded
My physical thought
As I lie here
It must be my underlying thought

Know now where it comes from
Know now where abstract starts
I sit here, I lie here
It is 4:15

And I should say it
Out in the open, under the stars
Rebounding in my physical body
My non-existing into
The snows of abstract flesh

(No se encuentra en la antología The Green Lake is Awake, Coffee House Press, Minneapolis, 1994. Aparece citado, como publicado en el número de la revista The Nation del 18 de febrero de 2008, aquí. Y para ver algo más de Ceravolo en este blog ir aquí)

O lo que denominaba Robin Blaser, en una entrevista, abstracción totalitaria: "La peor violencia es una abstracción de otra abstracción, una vez tras otra".


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"The worst violence is an abstraction of abstraction, over and over again". RB en una entrevista de 1999.
Ver el comentario de Meredith Quatermain aquí:

"For Blaser, the ‘unrecognized disaster’ is the ‘blasphemy’ committed when human institutions substitute limited certainties for the totality of the possible — the totality of the forest. This is what Dante’s hell shows us — a theme Blaser sounds again in The Last Supper, his libretto composed for Sir Harrison Birtwistle’s acclaimed opera. In answer to this disaster, Blaser seeks not only to revive the public world but also to re-enact the lyric as a staging of public voices seen through the lens of a ‘singularity’ of body, soul, and intellect. ‘[K]nowledge (logos) is an activity, a revelation of content, requiring the specific, the particular, the place’ he says in ‘Particles’ his 1967 essay on poetry and politics. ‘The worst violence,’ he comments in the 1999 interview, ‘is an abstraction of abstraction, over and over again.’ As a refusal to abstract, the lyric voice is crucial to democracy and crucial to life. For it is not God, but man, who is dead, Blaser argues (suggesting this was Nietzsche’s conclusion also)."

(Sirva esta breve referencia a Blaser de mínimo recuerdo al poeta fallecido el pasado 7 de mayo a los 84 años en Vancouver, el último en irse del trío fundador del llamado “Renacimiento de Berkeley”, con Robert Duncan y Jack Spicer, en los años 40-50 del pasado siglo).

miércoles, 29 de abril de 2009

Globos del azar

Contemplo en el blog de Ferrer Lerín un bodegón holandés que identifico de inmediato, pero a la vez noto que no es el bodegón que yo conocía. ¿Por qué?

Las cosas no están en su sitio. Aparece, sí, el "vaso globular". Permitid que lo llame así: en mi memoria lo globular de ese vaso de agua lleno hasta la mitad coincidía con un globo casi perfecto de agua y el puercoespín de cristales de la base destacaba sus púas haciendo casi imposible su manejo convencional. Recordaba el cucurucho de las especias o de la sal...pero todo era de otra manera.
Busco por la red y me encuentro una serie nutrida de variantes o copias o versiones del bodegón bendito... Aparece uno que casi es el que yo tuve delante. Y no lo puedo remediar y, aprovechando un rato libre entre clases, pongo una nota de comentario que me temo haya sido sentida como perfectamente extemporánea. Ay.

Porque la cosa no acaba ahí. Un "anónimo a" y el titular del blog derivaban una charla de sugerencias hacia las enciclopedias y resulta que, de entre ellas, surge reluciente la Sopena: más de un amigo de este añalejo ya lo habrá identificado como uno de los fetiches del indolente. ¿Qué más se puede pedir?

¿Quién o qué gobierna estas conjunciones? Las sobremesas sorianas de media década de los 80 estuvieron presididas por el "vaso globular", el cucurucho, las nueces, el limón reseco y su piel desgajada y retorcida.

Y, a pesar de todo, habrá quien opine que las imágenes no son otra cosa que meras abstracciones... E incluso que precisamente por eso, porque lo son, pasen estas cosas.
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Esto se acerca bastante a lo que recuerdo: el vaso en el centro, una especie de copa polilobulada, la llave que cuelga...Pero sobra ese vaso de oro...

viernes, 17 de abril de 2009

Masas

Leo en Canetti la vívida descripción de la masa vengadora en la jornada del incendio del Palacio de Justicia de Viena el 15 de julio de 1927 tras la liberación judicial de los asesinos de unos sindicalistas. La identificación con la masa. La imagen inolvidable del ciudadano con los brazos alzados y gritando "¡Se queman las actas!". La descripción de la represión policial (90 muertos) contestada por una multitud enardecida que incendia el Palacio de Justicia. La electricidad en el aire que le arrastra. Canetti destaca esta jornada como fuente de una inquietud personal e insoslayable que le duró años y le llevaría a investigar los fenómenos de masa y escribir tiempo después el ensayo Masa y Poder.
La lectura, por otra parte, de la reciente versión española de Blasting and Bombardiering (1937), el libro de memorias de la Primera Guerra Europea de Wyndham Lewis, impulsor con Pound del Vorticismo, pintor, novelista, teórico y analista social, cuando describe las jornadas de julio de 1914 en Londres: el entusiasmo patriótico y pro-belicista de la multitud y su descripción irónica, satírica, en lo que denomina un "experimento con la masa". Qué contraste de actitudes.
La vienesa masa vengadora frente a la británica masa entusiasta. La actitud absolutamente contrapuesta de ambos autores. La identificación de Canetti y el rechazo de Lewis.
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Lewis:
"UN EXPERIMENTO CON UNA MASA

¿En qué consistiría el experimento? Bien, no solo se mezclaría con la masa, sino que se entrenaría para comportarse como ella; así podría hacer que los sentimientos de la multitud penetrasen en él del modo más adecuado. Hasta cierto punto, podría guardarlo todo ahí. Luego, de cuando en cuando, se precipitaría a salir. En ese estado de aislamiento, se examinaría a sí mismo del modo en que lo hacen las masas.

Ni qué decir tiene que este experimento requeriría de una enorme flexibilidad. Salió de la masa para volver a introducirse en ella. Se hundió en la masa como un buzo. Aseguró su cuerpo lo mejor que pudo, se encorvó y fijó su mirada en lo que tenía frente a él. Pronto se convirtió en un médium en trance, o en algo muy similar.(...)
De repente experimentó lo que a su modo de ver era un claro y auténtico shock. ¡Solo podía proceder de la masa! Resultaba evidente que había logrado introducirse en la mente colectiva: ¡en la mismísima actividad cerebral de esta medusa! ¡De ahí la picadura! Acababa de recibir su primera sensación auténticamente novedosa. ¿Qué era exactamente... cómo podría definirlo? Bien, parecía como si fuera un hombre casado.
Era innegable que percibía, de forma extremadamente inesperada, ese sentimiento de estar casado. Nunca antes lo había sentido (por tanto supo que debía ser un sentimiento genuino). Se salió de la masa de inmediato. (...)
Se decepcionó. Volvió a la Masa. Durante algún tiempo siguió caminando, de la manera más mecánica posible. Llegó a Charing Cross, luego hasta el final del Strand. Trafalgar Square era como un vasto lago humano. Se adelantó hasta la columna de Nelson. Si la escalaba, por encima del pedestal, podría obtener un valioso apunte. Voces afónicas murmuraban a su alrededor. Sintió la presión de los fantasmas visibles a los que estaba invitando a inscribir sus ideas en la tabula rasa que les ofrecía.
Los mensajes seguían siendo extremadamente confusos. Se dio cuenta de que incluso había perdido el control. Se sentía cada vez más solo. Luego libre... soltero; por tanto divorciado. (...)
La Masa inglesa es un dragón estúpido. ¡No se debería permitir que fuera por ahí sola! He estado dentro durante varias horas seguidas y no he percibido sensación alguna que valiese algo. Como Masa, es un desastre.

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Wyndham Lewis, "Las masas de la guerra, 1914", en Estallidos y Bombardeos, trad. Yolanda Morató, introd. Juan Bonilla, Impedimenta, Madrid, 2008. págs. 141-144. La versión es bastante deficiente en ocasiones; conviene contrastar con el original: Wyndham Lewis, Blasting and Bombardiering. An Autobiograpy (1914-1926), John Calder, Londres, 1967, pp. 81-83.

Como curiosidad bibliográfica y ya algo vieja llamada de atención en un patio recogido, véase "Wyndham Lewis, Reventador y bombardero (1937)" Selección, traducción y notas de Javier de la Iglesia, Calle Mayor, número seis, Logroño, 1987, págs. 33-54 [traduce la introducción y los capítulos sobre "Marinetti", "La Guerra y Mr. Ford", "Hulme, el del Pecado Original", "Matan al Mesías Salvaje", "Primer encuentro con Ezra Pound", "Eliot en el Triángulo", "Hacia una Sociedad sin Arte" y citas significativas de Hitler, 1931, The Wild Body(Inferior Religions), The art of Being Ruled, Time and Western Man, y añade referencias de Pound, Eliot, y otros autores más una presentación]. La reciente versión de Blasting en Impendimenta, añadida a la, ésa sí, estupenda de Miguel Temprano García, Dobles Fondos en Alfaguara, Madrid, 2004 (la novela española de Lewis Revenge por Love (1937) de la que se recupera el título originario, False Bottoms) ha propiciado la sensación del "genio recién descubierto" por aquí en las notas críticas y en internet. En fin. 



Canetti:


A los pocos meses de instalarme en mi nueva habitación ocurrió algo que dejaría huellas muy profundas en mi vida ulterior. Fue uno de aquellos acontecimientos públicos, no demasiado frecuentes, que conmueven tanto a una ciudad que después deja de ser la misma.
La mañana del 15 de julio de 1927 no estaba yo, como de costumbre, en el Instituto de Química de la Wáhringerstrasse, sino que me quedé en casa. En el café de Ober-St. Veit leí el diario de la mañana. Aún recuerdo la indignación que me embargó al coger el Reichspost y descubrir un titular gigantesco que decía: Una sentencia justa. En Burgenland había habido tiroteos de resultas de los cuales murieron varios obreros. El tribunal había absuelto a los asesinos, y ese veredicto era calificado de "sentencia justa", pero qué digo calificado: ¡pregonado! Este escarnio a cualquier sentimiento de justicia, más aún que el veredicto mismo, fue lo que provocó una irritación terrible en la dase obrera vienesa. Desde todos los barrios de Viena, los obreros se dirigieron en filas cerradas al Palacio de justicia, cuyo simple nombre personificaba para ellos la injusticia. Hasta qué punto fue una reacción totalmente espontánea pude comprobarlo yo también en mi persona. Bajé a toda velocidad al centro en mi bicicleta y me uní a una de esas filas.
La clase obrera, en general bien disciplinada, confiaba en sus líderes socialdemócratas y estaba contenta de que el Ayuntamiento de Viena fuese ejemplarmente administrado por ellos; pero aquel día actuó sin esos líderes. Cuando los obreros prendieron fuego al Palacio de justicia, el alcalde Seitz, con el brazo derecho en alto, les salió al encuentro en un coche de bomberos. Su gesto no surtió ningún efecto: el Palacio de justicia ardió. Pero la policía recibió orden de disparar y hubo noventa muertos.
Han transcurrido cincuenta y tres años y aún siento en mis huesos la emoción de aquel día. Es lo más próximo a una revolución que he vivido jamás en carne propia. Ya entonces supe perfectamente que no necesitaría leer una palabra más sobre el asalto a la Bastilla. Me convertí en parte integrante de la masa, diluyéndome completamente en ella sin oponer la menor resistencia a cuanto emprendía. Me asombra comprobar que, pese a mi estado de ánimo, fuese capaz de registrar todas las escenas concretas que, en forma aislada, fueron desfilando ante mis ojos. Quisiera mencionar aquí una de ellas.
En una calle lateral, no lejos del Palacio de justicia en llamas, aunque sí un tanto apartada, había un hombre que, distanciándose muy claramente de la masa y con los brazos en alto, palmoteaba desesperado sobre su cabeza, sin dejar de gritar en tono lastimero: -i Las actas se queman! ¡Todas las actas! --. Por suerte no son hombres! -le dije, pero mis palabras no le interesaron: sólo tenía esas actas en mente. Pensé que tal vez tuviera algo que ver con ellas, que acaso trabajase en el Archivo. Su aspecto era inconsolable y, pese a la situación, lo encontré divertido. Pero al mismo tiempo me enfadé.
-¡Han matado gente a tiros! -le grité furioso- ¡y usted piensa en las actas!
Él me miró como a un ser inexistente y repitió en voz lastimera:
-i Las actas se queman! ¡Todas las actas!
(...)Es posible que la sustancia del 15 de julio se haya integrado plenamente en Masa y poder. En ese caso, una remisión a la experiencia original, a los elementos concretos de aquel día, sea cual fuera su grado de precisión sería algo imposible.
El trayecto en bicicleta hasta el centro de la ciudad fue largo. No puedo recordar qué camino seguí. Ignoro dónde encontré a los primeros grupos. No me veo muy bien a mí mismo aquel día, pero aún siento la emoción, la carrera desenfrenada salvando obstáculos, la fluidez del movimiento. Al comienzo todo estuvo dominado por la palabra "fuego", después, por el fuego mismo.
Un zumbido en la cabeza. Quizá por casualidad no me tocó presenciar ningún ataque contra la policía misma. Pero sí pude ver que disparaban sobre la multitud y que la gente caía. Los disparos parecían latigazos. El gentío echaba a correr por las calles laterales para reaparecer en el acto y formar nuevas masas. Vi muertos en el suelo y gente que caía, aunque no muy cerca de mí. Esos muertos me inspiraban un miedo terrible. Me acercaba a ellos, pero los evitaba en cuanto los tenía al lado. En medio de mi emoción creía verlos crecer. Hasta la llegada del Schutzbund -el servicio de orden de la izquierda-, que los recogió del suelo, solía quedar un espacio vacío en torno a ellos, como si se esperaran nuevos disparos justamente en esos sitios.
(...)
Esto era quizás lo más siniestro: ver y oír gente que apartaba a otros con gesto enérgico y de pronto desaparecía de la superficie. Todo el mundo cedía y por todas partes se abrían agujeros invisibles. Pero la cohesión del conjunto no se resquebrajaba; aunque uno se viera de improviso solo en algún sitio, sentía que algo lo impelía y arrastraba, y eso porque en el aire se oía una especie de ritmo, algo así como una música maligna. Podemos denominarla música, pues uno se sentía transportado por ella. No tenía la impresión de correr con mis propias piernas. Era como dejarse llevar por un viento sonoro. Delante de mí avanzaba una cabeza roja que se alzaba y se hundía alternativamente en diversos sitios, como si nadara en medio de un oleaje: yo la buscaba con la mirada como si tuviera que seguir sus directivas, creía que era una cabellera rojiza, pero luego distinguí un pañuelo rojo y dejé de buscarla.
No encontré ni reconocí a nadie; cuando interpelaba a alguien, siempre era un desconocido. Pero fueron pocos. Escuchaba mucho, siempre había algo que oír en el aire; los ruidos más estridentes eran los gritos de odio que se alzaban cuando la policía disparaba contra la multitud y abatía gente. Aquellos gritos eran implacables, sobre todo los de las mujeres, que se distinguían claramente del resto. Tuve la impresión de que las salvas eran provocadas por esos gritos. Pero advertí también que no era cierto, pues las salvas continuaban aunque nadie gritara. Los disparos se escuchaban por todas partes, incluso a gran distancia, como latigazos recurrentes.
Perseverancia de la masa que, no bien se disipaba, resurgía otra vez desde las callejuelas laterales, en un instante. El fuego no daba tregua a la gente: el Palacio de justicia ardió por espacio de varias horas que fueron a su vez las de máxima intensidad emotiva. Era un día muy caluroso, y el cielo se veía rojo hasta el horizonte aun allí donde ya no se divisaba fuego: Olía a papel quemado, de miles y miles de expedientes.
(...)Yo mismo no vi prender fuego al Palacio de justicia, pero un cambio en el tono de voz de la masa me lo comunicó antes de que divisara las llamas. La gente se gritaba lo que había ocurrido, al principio no les entendía: el tono era festivo, no estridente ni ávido, un tono de liberación.
El fuego era el elemento unificador. Uno lo sentía, su presencia era avasalladora, y aunque no llegara a verlo, lo tenía en mente: su fuerza de atracción y la de la masa eran una y la misma cosa. Las salvas de la policía provocaban gritos de odio, y éstos, a su vez, nuevas salvas, pero dondequiera que uno se cobijase, aparentemente, de las salvas, la estrecha cohesión con los demás, secreta o evidente según el lugar, mantenía su vigencia y uno era atraído nuevamente hacia la zona dominada por el fuego, dando rodeos, claro está, ya que en definitiva no había otra posibilidad.
Aquella jornada, que transcurrió bajo el signo de un sentimiento unitario -una ola única y monstruosa que se abatió sobre la ciudad, anegándola: cuando bajó la marea, parecía increíble que la ciudad aún siguiera en pie-, aquella jornada estuvo compuesta de un sinnúmero de detalles que se grabaron en mi memoria: ninguno se me escapó, todos han permanecido allí, claramente evocables y reconocibles, aunque cada uno estuviese integrado en esa ola gigantesca fuera de la cual todo parecería hueco y absurdo. Lo que habría que entender es la ola, no esos detalles; yo lo intenté varias veces aquel año y lo he seguido intentando posteriormente, sin conseguirlo nunca. Y no hubiera podido, pues nada es más enigmático e incomprensible que la masa. De haberla comprendido totalmente, no habría empleado más de treinta años en descifrarla, presentarla y reconstruir sus mecanismos con el máximo de exactitud posible, al igual que otros fenómenos humanos.

Elías Canetti, La antorcha al oído, Trad. Juan J. del Solar, Muchnik Editores, Barcelona, 1982, págs. 244-251. Es curioso que en los Apuntes, Galaxia Guternberg-Círculo de Lectores, Barcelona, 2006, pág. 263, se atribuya el origen del impulso de la investigación de Masa y Poder a la manifestación tras el asesinato de Rathenau en Berlin ("su verdadero germen era todavía anterior: una manifestación obrera en Frankfurt con motivo de la muerte de Rathenau; yo tenía diecisiete años").

Obligaciones...de pollo


Era algo "de pollo", y no se precisaba el qué. Se trataba de una obligación perentoria que debía cumplirse o presentarse en un muy variado formato o abanico de variables: uno podía cumplir una parte de una larga serie de condiciones (aunque era mejor para la tranquilidad del presente y su futuro cumplirlas todas) en forma de innumerables combinaciones de sabor y textura, pero lo que ya no estaba tan claro era el qué de aquel "al menos que sea de pollo". Porque lo particular e insistente era su carácter de obligación, de obligación perentoria ("vamos a ver, chaval, -venía a dar a entender-, hay un decálogo, por ejemplo, y, si es que lo hay, es que está para cumplirlo") y lo más curioso era que no se tratase de ninguna receta de cocina ni siquiera de algún resto de pedido olvidado y medio susurrado a la puerta por su cónyuge a manera de encargo para completar la lista de la compra en el supermercado de aquella mañana; no, más bien, la orden parecía desprenderse de las labores ejecutables en este mismo aparato en el que se hacen casi todas esas cosas que importan: era labor perentoria y a plazo fijo, y había que cumplirla y entregarla ya, ya y en esa misma ventanilla; y, entre un interminable listado de características exigibles al tal objeto numinoso o documento -pero (¡ay!) evaporadas de la mente-, quedaba como un último rastro (último, sí, pero, precisamente por ello, el imprescindible) el de que, al menos, hubiera de ser... de pollo.


¿"Una memoria justificativa, un proyecto con presupuesto, una reseña crítica... pero que sean de pollo?" se preguntaba angustiado el sujeto. Y nadie le respondía. Fue en ese mismo instante cuando despertó.